sábado, 15 de noviembre de 2014

Turismo en las Terrenas en Republica Dominacana

 Terrenas en Republica Dominacana
República Dominicana es un país, muy especial para hacer turismo, tiene sitios de enorme belleza y rincones y parajes encantadores. Uno de ellos, es las Terrenas, un lugar donde el turismo aventura y caribeño se vive en total intensidad.

Dejando atrás Las Galeras y Santa Bárbara en dirección a las Terrenas, por una carretera interior que circula paralela a la costa sureste, es obligado que hagas una parada en Sánchez, gozarás de un auténtico ambiente dominicano en ausencia de turistas. Pascar por sus calles es como adentrarse en el periodo colonial de la década de 1930, cuando fue una ciudad portuaria de gran relevancia.

Por la carretera de la Loma, que franquea la cordillera central de la península en un recorrido de zigzag, discurrirás por asombrosos paisajes hasta llegar a las Terrenas, un refugio post hippy que se extiende a lo largo de un mar de cocotales. Los días en las Terrenas son largos y relajados, e invitan a deambular por sus bellas playas, donde es posible practicar deportes acuáticos; la de las Ballenas, playa Bonita, cuyo nombre le hace justicia y playa Gosón. Son todo un lujo para los amantes del turismo de sol y playa. Sin embargo, las noches son cortas y frenéticas; el ambiente noctámbulo de este pueblo es una bomba de relojería. Una incursión por las diversas disco-terrazas del lugar, es algo imprescindible para el viajero que quiera ampliar su bagaje sobre el país. El baile, la música y el ron son elementos capitales aquí.

Las cascadas de El Limón


A 14 km de las Terrenas se halla El Limón, que cuenta con unas impresionantes cascadas. Es una caminata de poco más de una hora. Además de a pie. se puede hacer a lomos de un caballo. Lo puedes contratar en Gasa Bcrea. La excursión es muy agradable, discurre por un bosque tropical vadeando ríos y avistando aves, sobre todo halcones. Al final, las Cascadas del Limón, arrebatadores saltos de agua que llegan a los cincuenta metros de altura: un paraíso donde darse un chapuzón, especialmente si el ascenso se ha hecho a pie. De regreso, la mejor manera de concluir la excursión es saboreando una comida criolla en alguno de los pequeños restaurantes del pueblo.

Como llegar las Terrenas en República Dominicana


Hay varias alternativas. Una es entrar por el aeropuerto de Punta Cana, en el lado este de la isla, para desplazarse en coche o guagua hasta Sabana de la Mar; donde hay que coger un barquito que cruza la Bahía de Samaría hasta Santa Bárbara el corazón de la península Otra opción es aterrizar en el aeropuerto de Santo Domingo, para llegar en un viaje de unas cuatro horas en coche.

Como moverse en las Terrenas en República Dominicana


Todas las poblaciones de la península están bien conectadas por guaguas. Son incómodas y lentas pero de gran interés para el viajero. Otro transporte muy útil en el interior de las poblaciones es el motoconbo. Un viaje en moto por un módico precio, que conviene pactar de antemano. La opción más interesante para aprovechar el tiempo es alquilar un coche. Puedes hacerlo con varias compañías en el aeropuerto de entrada.

Te recomiendo visitar : Las galeras en Republica Dominicana

Mira el video Turistico de las Terranas en Republica Dominicana


jueves, 13 de noviembre de 2014

Turismo en Las Galeras República Dominicana

Turismo Las Galeras República Dominicana
En turismo aventura, descubre el encanto de Las Galeras en república Dominicana. Conoce más en las siguientes líneas, en este turismo en medio del Caribe.

El siguiente destino para tus vacaciones es Las Galeras, en el extremo oriental de la península. A lo largo del trayecto que va de Santa Bárbara a las Galeras hay numerosos emplazamientos de gran belleza. Haz una parada en la linda ensenada donde se ubica Playa las Flechas, cuyo nombre lo debe al aluvión de flechas que los indios guayos lanzaron a Cristóbal Colón como recibimiento.

Junto a la orilla del mar hay un único restaurante, el Anacaona. Es muy rudimentario pero ofrece un exquisito papagayo asado, un pescado de atractivos colores, que sintoniza el cuerpo con el alma.

La segunda parada camino de Las Galeras que no debes eludir es la de Los Cacaos. El encanto de este diminuto pueblecito reside en la sonrisa de sus habitantes y en ver arribar a los pescadores con sus capturas a la playa: todo un espectáculo.

Las Galeras, es un pueblo pescador situado al fondo de una basta bahía formada por el cabo Samaná y cabo Cabrón, Te sorprenderá ver transitar en sus tranquilas calles mucho extranjero.

Largas conversaciones con los habitantes de Las Galeras, paseos por la playa y comidas exquisitas elaboradas con pescado, son los ingredientes que aderezan las tranquilas horas que configuran los plácidos días que se suceden día tras días en este agradable emplazamiento.

Hermosos acantilados y playas solitarias en Las Galeras


También es aconsejable romper con alguna actividad. Hay dos interesantes excursiones en las cercanías de Las Galeras que a buen seguro te sacaran del encantador sosiego que ofrece la población.

La primera escapada es a Boca del Diablo: para llegar hay que coger a medio camino entre Los Cacaos y las Galeras un desvío que transita por sobrecogedoras formaciones cársticas que flanquean la ruta. Y después atravesar un pequeño bosque tropical, para llegar al final del trayecto, donde es necesario dejar el vehículo y aproximarse a la orilla del mar a pie.

Desde lo alto de los acantilados se ve cómo la fuerza de las olas golpea las rocas, modelándolas con formas maravillosas. Una de ellas es la que da nombre al lugar y está a unos cien metros de donde se deja el coche esta la diabólica boca, que ruge con increíble fuerza y escupe furiosamente agua marina hacia las alturas.

La otra opción interesante es hacer una pequeña escapada a la solitaria playa Rincón. Este enclave está posicionado entre las mejores calas del mundo por muchos viajeros internacionales.

El acceso no es fácil, ya que ha de hacerse en 4 x 4, barco o caballo; pero éste es un pequeño precio a pagar para pasar unas horas de relax y tranquilidad en un trozo de tierra muy cercano al paraíso.

Mira el video de Las Galeras en República Dominicana




Conoce más rincones turisticos del caribe como : Turismo aventura en Samoa del Pacifico

martes, 11 de noviembre de 2014

Turismo en Santa Barbara Dominicana

Turismo Santa Barbara Dominicana
Haz turismo aventura en Santa Barbará República Dominicana, un lugar encantado, donde se respira el mar Caribe. Conoce más en las siguientes líneas, por supuesto aquí en Turismo con aventura.

La población de Santa Bárbara es la capital de la provincia y fue fundada en 1756 por el gobernador de la isla Francisco Rubio Peñaranda con la intención de convertirse en la capital del país, de ahí su entramado urbano que dibuja una retícula de líneas rectas.

Alrededor de 1824 se instalaron aquí un número considerable de esclavos liberados de Estados Unidos, de la fusión del inglés con el castellano surgió el samanes; un curioso dialecto que en algún momento oirás.

Para disfrutar de una buena panorámica de ciudad, pasea hasta el largo puente que une tierra firme con dos islotes ubicados en la ensenada que alberga la capital de Samaná. Desde aquí verás la plácida estampa que brinda esta pequeña población, cuyas casas se funden con la vegetación de las montañas que la rodea.

Un recorrido turístico por Santa Barbará República Dominicana


De vuelta, además de recorrer su perfecto trazado urbano, que por las tardes acoge a un gran número de grupos que juegan al dominó y niños que corretean detrás de una pelota, sumérgete en el mercado, uno de los lugares más animados de Santa Bárbara. En sus puestos se vende el pescado de la zona y frutas que son poco habituales para nosotros, como la chinóla o los limoncillos.

En la entrada del mercado sirven un plátano frito excelente y en sus alrededores, en la calle Principal, también encontrarás pintores que venden su obra a precios muy interesantes; suelen ser pinturas con una gran influencia afro.

Santa Bárbara de Samaría es el enclave ideal para hacer una excursión a Cayo Levantado, un magnífico islote que se puede considerar el paradigma del Caribe. Aquí te toparás con esa postal idílica que todo viajero ha soñado alguna vez: vegetación exuberante, caminitos nostálgicos, cocoteros y playas de arena blanca con agua cristalina de un intenso azul turquesa.

Para trasladarte a este magnífico lugar debes acercarte hasta el paseo, donde varias agencias ofrecen la excursión. Poner un pie en las arenas de este precioso cayo, es saborear las mieles del mar Caribe. No es extraño que una prestigiosa marca de ron lo eligiera como escenario para un anuncio suyo. Algo de lo que se muestran muy orgullosos los autóctonos.

Mira el video de Santa Barbará República Dominicana




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domingo, 9 de noviembre de 2014

Turismo Aventura en Samoa Polinesia

Turismo Aventura Samoa Polinesia
En las proximas lineas conoceras todo sobre como hacer turismo aventura en Samoa Polinesia, un verdadero paraiso en la Tierra.

Como ir a Samoa Polinesia


Existen varias compañías que enlazan Europa con este país, aunque todas lo hacen vía Australia, Nueva Zelanda o Los Ángeles. Las mejores tarifas las ofrece Air New Zealand, que vuela a Samoa vía Londres y Los Ángeles. En Samoa puedes adquirir un Air Pass que, a un precio muy asequible, permite traslados de isla en isla sin la mayor complicación. Moverse por cualquier isla del archipiélago tampoco es un problema: todas ellas son de dimensiones reducidas y utilizar los autobuses locales, taxis, coches de alquiler o bicicletas son buenas opciones.

Que se debe saber de Samoa Polinesia


Formalidades de entrada.

No es necesario visado, sólo el pasaporte en regla y un billete de avión válido con salida confirmada. Moneda. La unidad monetaria de Samoa es la tala.

Huso horario.

Cuando en Samoa es mediodía, en España son las 12 de la noche del mismo día.

Idioma.

Samoano e inglés.

Precauciones sanitarias.

No es necesario ninguna vacuna.

Cuándo ir.

El clima en Samoa es tropical. La época de ciclones discurre entre diciembre y marzo; el resto del año la temperatura es muy suave, con un invierno que va de julio a septiembre y un verano que va desde diciembre a abril. La mejor época para visitar la zona es entre mayo y septiembre, cuando las temperaturas oscilan entre 18 y 27°C.

Que se debe ver en Samoa Polinesia


ISLA DE UPOLU


Es la segunda isla en extensión de Samoa occidental. El territorio está lleno de aldeas encantadoras y montañas suavemente moldeadas. El ambiente de la isla es tranquilo y acogedor. Es indispensable visitar:

Apia. Es la capital, la ciudad más importante de la isla, en realidad la única del país con aspecto de ciudad. Bordeada de colinas y valles, Apia se asoma al mar con un encanto especial.

La zona extremo opuesto, el muelle de Yates. Apia cuenta con uno de los mercados más coloridos y ani¬mados del Pacífico sur.

Entre los edificios más interesantes está el del Parlamento, construido en 1972, donde se celebran los consejos. Hay que pasarse por el Museo Nacional, que se encuentra al lado del monumento a la independencia. En Vailima se puede visitar el lugar donde residió Robert Louis Stevenson, el autor de La Isla del Tesoro. Cerca del monte Vaea, al sur de Apia, está su tumba. Es una excursión que merece la pena.

Playas. En el distrito de Aleipata, en el extremo este de la costa, se encuentran las mejores playas de la isla. También merece una visita el pueblo de Amaile. Cataratas. La isla de Upolu cuenta con espectaculares caídas de agua como las cataratas de Tiavi, con más de 100 metros de altura, y las cataratas Fuipisia. Parque nacional O Le Pupupu'e. Situado entre los montes Fito y Lepu'e, es uno de los mejores parques del Pacífico sur. Cuenta con una exuberante vegetación tropical y una cueva de lava impresionante.

ISLA SAVAI'I


Es la isla más grande de Samoa occidental. El paisaje, de una belleza espectacular, es uno de sus mayores atractivos. Posee junglas impenetrables. La población se concentra mayoritariamente en los pequeños pueblos de la costa.

Mira la gastronomia en Samoa Polinesia todo un turismo aventura




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sábado, 8 de noviembre de 2014

Turismo Aventura en Samoa del Pacifico

Turismo Aventura Samoa
En uno de los rincones más remotos del planeta, perdidas en la vasta inmensidad del océano Pacífico, se dibujan caprichosas las islas de Samoa independiente. Un país de ensueño, fronterizo con el abismo más insondable y el cielo más prístino que se pueda imaginar.

Turismo Aventura en la imperdible Samoa del Pacifico


Cuando aterrizas en Apia, la escasa capital de Samoa, entras a formar parte, de forma casi inmediata, de su continuo letargo. El ruido del viento y de las olas al chocar con el arrecife es semejante a letanías de un sueño ya pasado que retumban en la mente.

Al recorrer el resto del país, te das cuenta que no es una característica propia de la ciudad, ocurre en todos los rincones de las islas samoanas. Playas olvidadas, suaves como sábanas de terciopelo, palmeras clavadas por los dioses en orden aleatorio, recibiendo un agua azulada y limpia, jirones de nubes matutinas que pronto serán deshilacliadas por el sol... La frágil y breve Samoa es un Estado independiente de la Polinesia, que se disgregó de la parte americana hace poco más de cuarenta años. Sus apenas 160.000 habitantes se reparten mayoritariamente en las dos islas principales: Upolu y Savai'i. Otros islotes minúsculos se extienden a la sombra de éstas, como Manono, Apolima y Aleipata.

Algo de historia de Samoa del Pacifico


Los primeros humanos que llegaron a estas tierras fueron tribus de la cultura Lapita, provenientes de las islas Fiji y de Tonga, hace unos 3.500 años. El contacto con los europeos siempre fue escaso hasta bien en-trado el siglo XTX, momento en el que los misioneros tomaron el relevo de los pocos marineros y convictos que formaban la oonmnidad extranjera. Tradicionalmente, y según las creencias y profecías samoanas, una nueva religión llegaría un día a las islas. Con esta premisa en la mente, los samoanos no dudaron en aceptar el cristianismo como ese nuevo dogma esperado. Aquí tuvieron suerte los soldados de la Biblia.

Todo fue, desde el principio, un paseo para la misión religiosa, por las playas y por las almas de los samoanos. Las riquezas que traían consigo los europeos acabaron de convencer, sin problemas, de que el Dios cristiano era más generoso que los dioses samoanos. El siglo XX aportó las omnipresentes pugnas entre potencias, en este caso americanos, alemanes y neozelandeses, y un devastador brote de gripe que acabó con un cuarto de la población en el año 1919. La historia se repetía una vez más.

Upolu, la isla de Stevenson en Samoa Pacifico


Upolu es una isla que no tiene desperdicio. Entre otras cosas, por lo breve que nos resultará degustarla con esmero. Apia, la capital, es más bien un pueblo grande -tiene unos 40.000 habitantes-. Una localidad de amplias calles y edificios y casas bajas, donde no es difícil encontrar bancos, tiendas, hoteles y restaurantes, al contrario que en el resto del país. El centro de actividad se desarrolla en Beach Road, entre el hotel Aggie Grey y el Flea Market, y en los alrededores de la torre del reloj o el área conocida como Chinatown. No hay que perderse el mercado central, entre las calles Fugalei y Saleufi, un lugar donde encontrar productos frescos muy baratos y artesanía típica del país. En cualquier caso, y para no crear falsas expectativas, Apia no es una ciudad interesante, excepto para los más románticos, para aquellos que gusten de saborear el ambiente a puerto remoto, a mares del sur y a ciudad de paso de aventureros y trotamundos.

A poca distancia de Apia, y en dirección al centro de la isla, sí hay dos lugares que merecen una visita: por un lado, a las faldas del monte Vaea, se encuentra la mansión del escritor Roben, Louis Stevenson, que pasó los últimos años de su vida aquí, lejos de su Escocia natal, y entre cuyas paredes escribió sus últimas obras. La casa es hoy un museo, con mobiliario, objetos y fotografías de la época, piezas que evocan momentos que el propio Stevenson describe en sus obras. Desde el jardín, una pista asciende hasta la cima del monte, donde se halla la tumba de Stevenson y de su mujer. Vale la pena subir aunque sea sólo por las vistas que se obtienen desde allí arriba. El otro lugar que no hay que perderse, al pie de la carretera que cruza la isla, es uno de los siete templos baha'i que existen en el mundo. Entrar en su interior es introducirse en una religión tremendamente curiosa, una mezcla del budismo, cristianismo, islamismo, judaismo e hinduismo. Aunque el edificio, de arquitectura un tanto futurista, desprenda connotaciones sectarias, la filosofía y doctrina de los baha'i tiene una base que merece la pena tener en cuenta: abogan por la unidad y el entendimiento absoluto de la humanidad, de los dioses y de sus profetas.

La costa noreste de Upolu es un tanto abrupta, con playas de piedras volcánicas y salientes escarpados. La vida es lor en un universo azul. En el camino se puede realizar una parada interesante justo en la desembocadura del río Falefa: allí las aguas del río chocan con las del océano y se funden unas con otras, como en un intento de mostrar lo bien que se maneja aquí la naturaleza. Por lo general, en las costas del lado norte de las islas, es difícil encontrar una buena playa donde nadar, pues son abruptas, con enormes olas y corrientes peligrosas; todo lo contrario que en las costas del sur, donde se suceden las playas de arena blanca y aguas de un azul turquesa que invitan a fusionarse con ellas. Un lugar espléndido donde dejar pasar el tiempo es el pueblo de Lalomanu, en el extremo su¬reste de Upolu, y el sitio perfecto para alojarse, en una Jale, a orillas del mar.

Estas cabanas son las construcciones tradicionales de estas islas y consisten en una plataforma de madera levantada alrededor de un metro del suelo, sobre la que se erigen unos postes que soportan un techo de hojas de palmera. El perímetro lo puedes cerrar o no a tu antojo con unas cortinas elaboradas con hojas de pandano, por si refresca al llegar la noche. Los atardeceres aquí son momentos mágicos, no sólo por el juego de luces y las olas rompiendo en el horizonte al chocar con el arrecife, sino porque en ese instante eres de los últimos seres humanos que están presenciando cómo se acaba el día que ha transcurrido en el planela. El resto de la costa sur está salpicado de pequeñas aldeas y playas solitarias donde nadar o simplemente no hacer nada, con aguas tranquilas, cocoteros y Jales donde descansar a la sombra, como la Paradise Beach, en Lefaga, donde se filmó en 1951 la película Return to Paradise Beach.

Más al norte, las aldeas son más numerosas, con iglesias de todas las congregaciones y esti-los arquitectónicos, y gentes de andares parsimoniosos. En todo ese tramo podremos presenciar, a modo de escenario, cómo los pescadores venden las capturas del día -peces de arrecife de todos los colores, mariscos, serpientes mari¬nas- o cómo las mujeres elaboran las preciadas esterillas con hojas de pandano.

Savail, el último ocaso del turismo aventura en Samoa del Pacifico


Para llegar a esta isla, la más grande y salvaje de la Polinesia -superada en tamaño sólo por la lejana Ilawai'i, es ideal navegar el estrecho de Apolima durante unas dos horas aproxima-damente. El ferry se toma en Mulifanua, en el extremo oeste de Upolu, pasado el aeropuerto de Faleolo, y nos deja en Salelologa, al sures¬te de Savai'i. La carretera que circunda la isla está en muy buen estado y encierra un interior agreste, de profundas e impenetrables selvas tropicales e inalcanzables montañas y cráteres de origen volcánico. A lo largo del recorrido se alternan aldeas tranquilas, playas desiertas y selvas de aspecto prehistórico con enormes heléchos arborescentes y cycas centenarias. Pero existen algunos lugares en los que resulta imprescindible detenerse. Uno de ellos nos espera con un paisaje sorprendente: los campos de lava de Mauga. No hay dificultad alguna para encontrarlos, pues la carretera los cruza de pleno. De repente tienes la sensación de encontrarte en otro planeta, en un mundo de suelos negros y brillantes sobre los que contrastan verdes brotes de arbustos, formaciones caprichosas que ofrecen el aspecto del magma todavía caliente. Más allá aparece un bonito pueblo llamado Satoalepa, y a escasa distancia quedan los humedales de Fagamalo, donde es posible alquilar una canoa y pasear relajadamente por el pantanal. Si alguien busca las legendarias islas de los Mares del Sur, sin duda aguí tiene lo que anhela.

En todo viaje existe uno de aquellos lugares especiales, a veces por su belleza o significado histórico y a veces por su particular ubicación geográfica. En el caso de Samoa ese sitio es probablemente la península de Falealupo, en el extremo oeste de Savai'i, y más concretamente el cabo Mulinuu, donde una playa desierta y bellísima, con aguas turquesas y altísimos cocoteros, es el escenario donde se sitúa el punto más occidental del planeta Tierra, el extremo oeste del globo, un lugar real y remoto cuyas connotaciones son inventiva del hombre y de su obsesión por medirlo todo. Antes de alcanzar este punto podremos haber visitado la reserva forestal de Falealupo, con sus gigantescos árboles banianos y cuevas formadas por la lava. Tras la península, nada como un baño en las playas de Neiafu, de las más bellas de Samoa. Más al sur, una pista sale a la derecha de la carretera, desde la aldea de Taga, en dirección a los agujeros naturales de viento formados en la costa de lava. En días de viento -casi todos aquí-, cuando las olas rompen contra la costa, el agua se introduce por estos conductos naturales y, empujada por las corrientes de aire, emerge de forma atronadora y espectacular varias docenas de metros sobre la superficie. Un espectáculo único que no debemos pasar por alto. Hacia el este, llegaremos a otra her-mosa aldea de nombre Gataivai, donde un río desemboca al océano en forma de cascada. El choque de las aguas vuelve a ser salvaje, como todo aquí, la tierra que el dios polinesio del cielo, Tangaroa, creó antes que el mar, el cielo, las selvas, las personas e incluso que el resto de la Tierra. Y es verdad que cuando estás en Samoa, parece que no exisla nada más excepto aquellas islas y tú mismo.

Mira el video de Samoa del Pacifico Turismo y mucha aventura





jueves, 6 de noviembre de 2014

Turismo en Sierra del Rincon Madrid

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La Sierra del Rincón -conocida también como la "Sierra Pobre"- ha sabido preservar sus valores culturales y su arquitectura tradicional. Ahora, cinco pueblos se han agrupado para promover sus intereses culturales. Sigue conociendo en turismo aventura españa.

No deja de ser extraño encontrarse parajes y pueblos que, a pesar de su cercanía a Madrid, son de hecho más genuinos y rurales que los de tantas comarcas de las Españas. Pertenecer a la Comunidad de Madrid, hasta hace muy poco, no impidió que el abandono más arrollador se cebara con la Sierra del Rincón, sucesión de valles y montañas que rozan los límites de la provincia de Guadalajara.

Y, mientras otros horizontes serranos de la región se urbanizaban y desnaturalizaban sin cesar, estas tierras quedaron al margen de los caminos de esa supuesta rueda de la fortuna. Claro que la ambición lleva a la saturación e, invadidos los demás valles, estos estaban ahí, tan genuinos y enteros, tan dispuestos a satisfacer las veleidades campestres de los ajetreados urbanitas madrileños. Así que la rueda de la fortuna giró hacia aquí, y entonces revivió la economía a costa de alojamientos y restaurantes, todos esmerándose por reinventar el paraíso rural.

Que visitar para hacer turismo en Sierra del Rincón


El sosiego y la soledad son eco incesante entre estas laderas que, en verdad, no están tan lejos de la Gran Vía, y se posa sobre sus retazos de bosques y sus praderías, entre sus caminos perdidos y sus pueblos ahora bien rehabilitados.

También han buscado su lugar entre los recovecos serranos los pueblos. Entre praderas se asienta Pradeña del Rincón, que va a definir el decorado de la vida humana por estos lares durante siglos. Sus callejuelas recorren enhiestas casas montañesas en las que manda la piedra y que se acurrucan entorno a la iglesia de Santo Domingo de Silos, que evoca su original estilo románico en un ábside semicircular. Como los otros pueblos de la zona, Pradeña, antes de la inspiración turística, vivió casi exclusivamente de la ganadería. De hecho su nombre es una acepción de prado, y por sus terrenos pasaba la Cañada Real de las Merinas que, desde Tamajón, se dirigía a Madrid en tiempos en que por las calles de la capital también circulaban las ovejas.

La postal de pueblo de piedra, restaurado en detalle, la recrea también el cercano Horcajuelo que perfila su propio mundo recoleto en torno a las callejuelas y la plaza, en los viejos edificios del ayuntamiento y en la iglesia. Escenas bien aliñadas que se repiten en Montejo, en un continuado eco de la existencia de las gentes serranas, cuyos artilugios de vida cotidiana hacen ahora la función de curiosidad, como el horno de pan que se conserva en la calle del Turco. Asimismo, la historia dejó testimonios como el artesonado mudejar de la iglesia de San Pedro. Como los otros pueblos, Montejo nació de las idas y venidas de la Reconquista: cuando ya fueron seguras, a estas tierras se vinieron a asentar grupos de pastores que provenían de la fortificada y no muy lejana Buitrago de Loyoza. Más que ningún otro, Montejo atrae el ajetreo turístico, sobre todo porque en su término municipal está el hayedo de La Herranda, más conocido como hayedo de Montejo, una de las joyas naturales de la Comunidad de Madrid, cuya popularidad ha obligado a restringir el acceso. Si no hay suerte y las solemnes hayas se han de quedar para otro momento, habrá que conformarse con admirarlas desde fuera; y entonces la opción es la Senda del Jarama, que parte desde el mismo lugar y atraviesa una agradable zona boscosa y que, aunque sin la grandi-locuencia del hayedo, también es un grato acercamiento al entramado de la vegetación local. Los senderos, en realidad, se multiplican. Siempre lo hicieron, y ahora aún más, para que no haya atracción turística que no quede explicitada.

Ascendiendo al puerto de La Hiruela, la parada obligada es el pueblo del mismo nombre, para muchos, el más bonito. De nuevo el escenario lo forman esas enhiestas casas de piedra que se alinean en dos calles que parten de la iglesia de San Miguel. Y acaso sí sea más espectacular que los otros por su ubicación, elevada y apartada, con grandes vistas de la sierra como telón de fondo en todo momento. Un mundo de sensaciones, donde soledad e inmensidad parecen la misma cosa, que se dibujan en cualquiera de los caminos que parten del pueblo, como el que conduce a la apacible área recreativa que se ha habilitado alrededor de un antiguo molino restaurado. Otro pueblo más, Puebla de la Sierra, que curiosamente hasta los años cuarenta se llamó Puebla de la Mujer Muerta, donde visitar sus iglesias de los siglos XVI y XVII y su fuente árabe, conforma la mancomunidad de la Sierra del Rincón, este trozo de mundo que definitivamente ha salido de su escondite histórico en 2005, cuando la Unesco lo declaró Reserva de la Biosfera.

Guía del Viajero en Turismo Sierra del Rincón Madrid


Como llegar a Sierra del Rincón

Desde Madrid, tomar la A-I hasta pasar Buitrago de Lozoya, donde parte la M-127 que conduce a Pradeña del Rincón. Desde aquí se accede a Horcajuelo de la Sierra, para posteriormente llegar a Montejo. Siguiendo después la carretera M-137 se llega a La Hiruela. Si en vez de seguir en dirección La Hiruela, tomamos dirección a El Cardoso, accederemos al hayedo de Montejo.

Centro de Recursos de Montaña.

Se encuentra a la salida de Montejo de la Sierra. Ofrecen todo tipo de información acerca de alojamientos, restaurantes, senderos... Aquí se obtienen los permisos para visitar el hayedo. C/Real, 64. Asociación que reúne a las distintas empresas que realizan actividades de tiempo libre en toda la Sierra Norte de Madrid.

Mira Sierra del Rincon Turismo